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1. Escribís la consulta
En la página de contacto dejás tus datos y elegís el tipo de consulta: consulta sobre receta y armado, ajuste de montura, armado de lentes o lentes de sol con filtro UV. Si tenés la receta oftalmológica a mano, conviene mencionarla en el detalle, junto con el uso previsto y cualquier molestia con la montura actual. Esa información orienta el trabajo del taller antes de que llegues.
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2. El taller revisa el caso
Con el detalle enviado, el equipo evalúa qué conviene mirar primero: si la montura necesita un ajuste puntual, si la receta plantea una decisión entre monofocal y progresivo, o si el armado requiere medir el centrado de los cristales. No hay respuesta automática ni confirmación inmediata; la consulta queda guardada para el taller y se coordina el turno según el caso.
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3. Vas al taller con lo necesario
Para el ajuste, alcanza con traer la montura. Para un armado, sumá la receta completa y, si ya usás anteojos, la montura anterior como referencia de altura y postura. Si la consulta es por lentes de sol, sirve contar el tipo de exposición: manejar, trabajar al aire libre o uso ocasional. Cuanto más concreto el contexto, mejor se puede revisar la elección.
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4. Se revisa y se decide en el momento
En la visita se mira la montura puesta, se controla la tensión de varillas y plaquetas, y se conversa sobre el cristal que corresponde según la receta y el uso diario. Ahí aparecen las preguntas que no se resuelven por escrito: cómo se siente el peso, si el armazón se mueve al girar la cabeza, si el progresivo requiere otra altura de montaje. La decisión se toma con esa información, no antes.
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5. Seguimiento del ajuste
Después del armado o del ajuste, la montura puede necesitar una revisión si aparece una molestia concreta: una varilla que presiona, un cristal que se descentra, una bisagra con juego. Esa consulta se vuelve a plantear por el mismo canal y se coordina una nueva visita. El taller no promete plazos de entrega ni resultados cerrados, pero sí deja registro de lo conversado para retomar el caso.
Si querés entender mejor qué datos lleva una receta antes de escribir, la guía sobre cómo leer una receta oftalmológica explica cada casillero. Y si tu duda es sobre el tipo de cristal, la comparación entre monofocales y progresivos ayuda a llegar con preguntas más precisas.